
Una de las fiestas más singulares que existen es el dÃa de los Fieles Difuntos, el 2 de noviembre. Pero hay singularidades y singularidades. Esta jornada reviste en México un tono tan pintoresco e insólito que se ha convertido en una auténtica atracción turÃstica, caracterizando la imagen del paÃs con calaveras, cruces y cementerios abarrotados a media noche. Es el DÃa de los Muertos, que en el sur adquiere su aspecto más auténtico y ancestral.
Lamentablemente no es fácil encontrar rutas directas a Michoacán y Oaxaca, los estados más representativos, al menos en estas fechas, por eso es más recomendable buscar vuelos baratos a Ciudad de México para, desde allÃ, trasladarse al sur. A la capital sà que hay salidas abundantes y desde muchos aeropuertos españoles. Madrid-Barajas es la mejor opción, evidentemente: por ejemplo, TravelGenio oferta una salida el 29 de octubre con regreso el 18 de noviembre a partir de 755,91 euros. La misma agencia ofrece un mes (de 20 a 20) desde Palma de Mallorca por 807,23 euros. Si es Barcelona de donde se quiere partir se puede optar por LogiTravel que, del 30 de octubre al 13 de noviembre cobra 764,72 euros. Y la tarifa de Cheap and Go desde Málaga es de 770,46 euros de 15 a 15.
El DÃa de los Muertos mexicano fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2003. Es una fiesta mestiza que mezcla componentes precolombinos -el culto estival a los espÃritus- y cristianos, siendo la Iglesia la que trasladó la efeméride a noviembre. Entonces duraban un mes y hoy queda en dos dÃas: Todos los Santos, allà llamado DÃa de los Angelitos en memoria de los niños fallecidos, y el propio DÃa de Difuntos. Se ponen altares domésticos con ofrendas, guardando hueco en la mesa durante las comidas para los ausentes, y se pasa la jornada -incluso de noche- en los cementerios, visitando a los parientes sepultados y ofreciéndoles compartir la comida, la bebida, el tabaco a la luz de las velas. La iconografÃa mortuoria omnipresente en la decoración, a base de calaveras y esqueletos, se une a los dulces tÃpicos -que también tienen esas formas entre macabras y divertidas-, al colorido de las coronas florales y la alegrÃa de la música y el baile que se burlan de la muerte.

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